Beneficios de los bloques de madera para niños pequeños

Los niños deberían comenzar a jugar con bloques de madera desde muy pequeños, no solo porque, en el ámbito internacional de la educación infantil, los bloques de madera modulares son considerados el material didáctico más versátil, sino también porque estos bloques se adaptan especialmente bien a las características del desarrollo cognitivo de los preescolares. ¿Por qué se les denomina «el material didáctico más versátil» en la educación temprana?

¿Por qué se les denomina «el material didáctico más versátil» en la educación temprana? Porque no solo permiten la construcción espacial —desarrollando así el pensamiento espacial infantil, estrechamente vinculado a la inteligencia lógico-matemática—, sino que también poseen un innegable valor estético artístico, favoreciendo la imaginación contextual, la comunicación verbal y, en construcciones más grandes, la cooperación y la negociación entre los niños. Además, funcionan como símbolos para expresar ideas y requieren incluso cálculos sencillos. Al mismo tiempo, los bloques de madera constituyen también un excelente juguete cotidiano para los niños. No es necesario contar con muchos bloques: unas pocas piezas de madera natural bastan para fomentar la calma y la reflexión independiente del niño; cada nueva configuración se convierte, para él, en una obra única.

Imaginan, expresan y cuentan historias: ¡esto los hace independientes y seguros de sí mismos! En la imagen, ocho bloques ilustran las formas más simples del sistema modular: cuadrados y rectángulos. Incluso con tan pocos bloques de madera es posible lograr numerosas variaciones; lo esencial radica, en realidad, en los cambios espaciales y estratégicos. Entonces, ¿cómo pueden los niños jugar con bloques de madera y cómo podemos guiarlos?

Para niños menores de tres años, se recomienda ofrecerles una pequeña cantidad de bloques de madera de formas básicas, preferiblemente sin pintura ni barniz (para evitar que resbalen). En esta etapa, los niños suelen disfrutar apilando de forma simple y repetitiva; aunque su juego aún es bastante limitado, podemos acompañarlos con juegos de roles y situaciones imaginarias.

Estudios demuestran que los niños pequeños no necesitan juguetes de alta fidelidad para imaginar: de hecho, ofrecerles objetos demasiado realistas puede restringir su capacidad imaginativa. Conforme van creciendo, los niños mayores tienden, en cambio, a preferir juguetes más realistas para sus juegos de roles. Por eso observamos cómo algunos niños muy pequeños, al apilar simplemente unas pocas piezas, ya evocan jardines, castillos, animales, etc.

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